sábado, agosto 09, 2008

¿ HABLAMOS BIEN ?

Un régimen totalitario termina por dominar al hombre mediante la escasez del lenguaje...

(EXTRACTO)

El argentino medio, en un pretérito lamentablemente nostálgico, hablaba bien, pero cada vez está hablando más pobre y vulgarmente. Es una pena, porque esto se advierte en el trato cotidiano con los alumnos.

Aquí hay una cosa que a mí me preocupa, en primer lugar la pobreza y en segundo lugar la vulgaridad.

La pobreza me preocupa seriamente porque en una sociedad democrática, cuando al hombre se le reduce el vocabulario se lo estrecha mentalmente, se lo somete intelectualmente y pierde la posibilidad de matices de pensamiento crítico, por eso George Orwell en 1984, como buen socialista inglés, inventa la neolingua como una crítica al mal socialismo de Stalin. En el apéndice de la neolingua dice que el sistema va reduciendo cada vez más las palabras, para que el hombre sea cautivo y no tenga libertad de pensamiento.

Un régimen totalitario termina por dominar al hombre mediante la escasez del lenguaje, logrando entre nosotros involuntariamente, porque nadie se lo propone, una reducción del lenguaje y por lo tanto la libertad de expresión se va quedando entre nuestros muchachos como un derecho enunciado pero no cumplido, porque son cautivos de su propia limitación.

El muchacho hace unos diez años hablaba con unas 800 palabras y ahora habla con menos de la mitad...

Pedro Luis Barcia

Fuente: ADEPA

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martes, abril 08, 2008

ACERCA DE LA EDUCACION (III)

Tercera entrega de esta excelente serie de artículos de opinión y formación. Imperdible para ministros y secretarios del área; legisladores; instituciones públicas y privadas dedicadas a la educación; docentes, estudiantes universitarios y secundarios, periodistas especializados; padres...

Parte tercera. El lenguaje

Cada uno de nosotros tiene una visión personal, propia de cada tema, producida por un conjunto de limitantes existenciales como son entre otros: lugar y año de nacimiento, ubicación social de la familia, pertenencia a subgrupos sociales, creencias religiosas, filosóficas y políticas, las cuales condicionan nuestra mirada y juicios de valor.

Lo expuesto permite afirmar que no hay dos personas que coincidan en un todo.

Esta no-coincidencia da lugar (o debería darla) a la tolerancia, basada en los limitantes que hacen de cada existente una vida con experiencias únicas, irrepetibles e intransferibles, de donde surgen posiciones ideológicas dispares, de cuya confrontación y debate puede surgir la verdad o certeza de un asunto.

En la oposición de ideas, el problema no es la divergencia sino la rigidez en mantener nuestras afirmaciones si se demuestran que son erróneas y el rechazo sin examen previo a todo cuestionamiento a un juicio de valor determinado.

En este contexto se exponen algunas ideas para debatir sobre un tema crucial, vital, definitorio para nuestra sociedad como es la educación considerada como instrucción escolar.

Para conocer la calidad de la misma tenemos que analizar al lenguaje y contenidos del mismo en los alumnos, ya que es la materia prima con la que se construyen las ideas.

El lenguaje es vital para comunicarnos, pero es también la herramienta con la cual construimos nuestros pensamientos. Es lo que ha permitido el progreso y desarrollo de la cultura que se considere.

Para el fin expositivo diré que Cultura es el conjunto de todo el quehacer humano en una sociedad dada. Definición simple que permite entender a toda sociedad, sea primitiva o actual, mediante la cultura que posee.

Las divisiones que hacemos en costumbres, creencias, religión, tecnología, vestimenta, arquitectura, artes, filosofía, son expresiones sectoriales de una cultura determinada.

El concepto de cultura como elaboración intelectual es abstracta y como tal sujeto a controversias, pero sus expresiones son tangibles, medibles, observables, cuya totalidad constituye el patrimonio cultural de una sociedad.

Educar es trasmitir la propia cultura a los descendientes y a los recién llegados a esa cultura (inmigrantes), lo primario descontando lo afectivo emocional, es el lenguaje, el idioma, luego vendrán las formas de comportamiento que antiguamente se llamaban reglas de urbanidad.

La instrucción escolar también tiene como herramienta primordial al lenguaje, cuya expresión oral la llamamos verbalización.

Este indicador de la calidad cultural nos revela que cada persona posee una cantidad determinada de vocablos, cuya cantidad permite conocer el nivel de instrucción e indirectamente de la cultura que se considere.

Las cifras dadas a continuación son estimativas, se necesitan estudios de campo para una precisión mayor.

Una persona analfabeta posee unos 200 vocablos, el roce social puede duplicar esta cifra.
Un semianalfabeto posee alrededor de 500 vocablos.
Un egresado del secundario unos 1.000.
Una persona cultivada más de 4.000.

En nuestro país, la Argentina, tenemos hoy una verbalización paupérrima de niños y jóvenes, además de una mala articulación de los vocablos y un inadecuado empleo de los tiempos verbales.

La gravedad del tema que nos ocupa está dada porque luego de doce años de escolaridad los jóvenes egresan con una cantidad de vocablos similar a los semianalfabetos.

Hace 30 años un egresado de secundaria dominaba un promedio de 2.000 vocablos, poseía mayor cantidad de verbos y tiempos verbales que en la actualidad. Esto roza la disolución social, es un tema de la Defensa Nacional.

La Defensa Nacional no es privativo de lo militar, uno de los objetivos de la misma es la conservación y desarrollo de la cultura de nuestros habitantes y preservar el patrimonio cultural, que es la médula y sostén de nuestra nacionalidad.

Una de las metas primordiales en Defensa Nacional, es tener una población sana, apta psicológica y físicamente. Sobre ella se construye la segunda meta con la instrucción escolar que es capacitar y desarrollar la intelectualidad de la población.

La calidad de la instrucción es la base o piedra angular de la Defensa Nacional.

Con preocupación se observa en nuestros niños el uso de un lenguaje no verbal, utilizan el gesto en reemplazo de las palabras, lo cual denota el empobrecimiento cultural, esto explica el incremento de la violencia como lenguaje sustitutivo del lenguaje verbal.

El abuso del lenguaje gestual es el signo visible de la decadencia cultural.

Juan Carlos Mazzera

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martes, marzo 25, 2008

ACERCA DE LA EDUCACION (II)

Una pregunta simple como “¿Para qué sirve estudiar?”, no tiene una respuesta única, concisa...

Parte segunda. ¿Para qué sirve?

Formulada a unos cuatrocientos alumnos (es decir que estaban en el sistema), cuyas edades oscilaban entre diez y catorce años, las respuestas invariablemente fueron cuatro:

a) Para ser alguien.
b) Para tener un título.
c) Para trabajar.
d) Para aprender.

Un grupo minoritario contestó: Voy porque me obligan.

Esta misma pregunta formulada a unos veinte padres, contestaron:

a) Quiero que sea alguien.
b) Quiero que tenga un buen trabajo.

La apreciación que se infiere ante estas respuestas es que los alumnos y los padres consideran a la educación (instrucción escolar) como un tema económico. Muchos padres consideran al gasto de la instrucción escolar como una inversión a largo plazo.

Al preguntar a docentes sobre este tema, consideran que están forjando personas, equipándolas con elementos (matemática, lengua, biología, sociales, etc.) para que actúen en la sociedad. Uno contestó: la tarea docente es preparar dirigentes y dirigidos de calidad. El futuro de la sociedad depende de la instrucción escolar.

Desde ésta óptica se puede deducir que los docentes valoran su profesión desde lo social.

En resumen, estudiar sirve, según contestaron la mayoría de los que la reciben (alumnos y padres) para un fin económico, y los que la ofrecen (docentes) para un fin social. Es posible que los actores de la oferta y demanda educativa tengan razón, pero sólo parcialmente.

La instrucción escolar sirve para algo más valioso y trascendental. Conocer para qué sirve la instrucción escolar debe ser la base filosófica primordial para construir un sistema escolar, adecuándola a nuestra sociedad y teniendo en cuenta el momento de la historia en que se aplique.

Si analizamos las respuestas, nos revelará nuestra incapacidad como dirigentes de motivar a la niñez y juventud para estudiar.

Si tomamos las respuestas a) y b), ser alguien, tener un título superior, la cantidad de profesionales que emigran nos dice lo contrario. Si tomamos la c) la altísima desocupación reinante produce en los estudiantes y egresados recientes: frustración, humillación, desesperanza, que nos exime de mayores comentarios. Si tomamos la respuesta d) es evidente la pobreza de lenguaje y de conocimientos.

En la Argentina de hoy, una inmensa mayoría de chicos van a la escuela primaria para recibir un plato de comida, y a la secundaria por el viaje de egresados.

El desorden social que ha producido y producen las roturas de familias, el tremendo aumento de la desocupación, del hambre e inseguridad a límites intolerables, la corrupción que se denuncia a todo nivel, el auge de las drogas y la inmoralidad, hace que toda esta trama –expresión de la degradación humana– lleve a una escasa motivación para recibir instrucción escolar. No hay interés en ir a la escuela para “aprender”, además hay otras necesidades más urgentes como es el hambre.

El planteo “para qué sirve estudiar” podemos resolverlo con el siguiente razonamiento:

Los seres humanos pensamos, nadie puede librarse de pensar, ésta actividad la hacemos utilizando el lenguaje que hemos aprendido, que nos han enseñado.

El pensar está, entonces, en relación directa con la calidad del lenguaje.

Cuánto más rico, variado y preciso sea, mayor calidad tendrá nuestra ideación.

A mejor instrucción, mejor calidad de pensamientos, y esto nos dará la capacidad de discernir, de optar y de elegir, es decir de ser libres.

ESTUDIAR SIRVE PARA SER LIBRES

Juan Carlos Mazzera

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lunes, marzo 03, 2008

ACERCA DE LA EDUCACION (I)

¡Cuántas cosas se han escrito sobre este tema! ¿Qué más se puede decir? Siempre habrá novedades para aportar, gracias a la diversidad de la especie humana...

Parte primera. Precisiones

Trataré de abordarlo de una manera no tradicional.

Educar, del latín educare, puede ser empleado con varios significados, para mi propósito lo definiré tratando de limitarlo para precisar su alcance: Educar es transmitir a otros las normas culturales propias. Es una definición antropológica porque parto del supuesto que educar es una cuestión cultural.

Este vocablo, a veces, es tomado como sinónimo de la palabra instruir.

Instruir, del latín instruere, informar, es transmitir conocimientos. Instruir y educar son dos aspectos del enseñar, del latín insignare, marcar, designar.

Somos educados y educamos para actuar con patrones de conductas “normales”, ítem estudiado por las ciencias de la conducta, v.g. psicología.

Cada cultura tiene su patrón de normalidad. Hay quienes caen en la confusión de que lo que ellos consideran normal tiene categoría de universal, porque supuestamente siguen “las leyes de la naturaleza”, y por lo tanto sus ideas de lo normal tienen validez absoluta.

La confusión nace de proyectar nuestras ideas y elucubraciones como propias de la naturaleza a la cual le asignan una intencionalidad y un determinismo fatídico que no tienen. El otro componente de la confusión es el aspecto ético. Es cierto que el quehacer humano tiene un Ethos, pero también esto es una creación humana.

La realidad no es univoca, puede ser interpretada de manera diversa por distintos observadores. Tomemos como ejemplo a un cristiano y a un budista. Para el primero el bien y el mal están perfectamente separados, es una dualidad incontrastable, es un dogma. Para el segundo el bien y el mal son simples aspectos de una misma realidad que depende de la posición del observador.

Un ejemplo aclarará esta concepción: una zorra mata a una gallina que está con sus polluelos y la lleva para que la coman sus crías. Para la gallina y sus pollitos fue un hecho malo, para la zorra y sus crías fue un hecho bueno.

No debe hablarse de comportamientos acorde a las leyes naturales sino concordantes o no con el ethos imperamente en una cultura dada.

Salido de esta digresión, nuestra cultura occidental actual cuenta para enseñar con dos instituciones básicas, una para educar otra para instruir. La familia es la responsable de la educación. La escuela lo es de la instrucción.

La distorsión de roles, es a mi entender, una necesidad de urgente rectificación, hay que clarificar los mismos para luego avanzar apuntalando y afianzando ambas instituciones.

Juan Carlos Mazzera

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